En el mundo zooilógico nada es lo que parece. Los espacios se delimitan por gruesas vallas de acero y todo en la vida acaba igual que empieza. Este sí que es el ciclo sin fin. En el parque vive Tobby, un pez naranja. Vive dando vueltas y pensando en nadar entre cuatro rosas. La mano enemiga le da de comer de vez en cuando, pero Tobby ignora que para esa mano él no es más que una fachada naranja con la que ésta alimenta su obsesión por controlar. Todos en el parque envidian a Tobby, sobre todo los elefantes. Dicen que como su memoria es limitada, no puede darse cuenta del infierno en el que vive. No se acuerda de la soledad, la melancolía, la nostalgia, la felicidad o la decepción. Todos en el mundo zooilógico preferirían presumir de la dichosa y bienaventurada ignorancia de Tobby. Yo, por el contrario, lo miro y opino que darse cuenta cada tres segundos de que vive en una esfera cristalina de la que no tiene escapatoria como si fuera la primera vez, tiene que ser horrible. Porque Tobby es nada más y todo menos un pez. Y yo me muero de la pena.
domingo, 10 de mayo de 2009
Mundo zooilógico.
En el mundo zooilógico nada es lo que parece. Los espacios se delimitan por gruesas vallas de acero y todo en la vida acaba igual que empieza. Este sí que es el ciclo sin fin. En el parque vive Tobby, un pez naranja. Vive dando vueltas y pensando en nadar entre cuatro rosas. La mano enemiga le da de comer de vez en cuando, pero Tobby ignora que para esa mano él no es más que una fachada naranja con la que ésta alimenta su obsesión por controlar. Todos en el parque envidian a Tobby, sobre todo los elefantes. Dicen que como su memoria es limitada, no puede darse cuenta del infierno en el que vive. No se acuerda de la soledad, la melancolía, la nostalgia, la felicidad o la decepción. Todos en el mundo zooilógico preferirían presumir de la dichosa y bienaventurada ignorancia de Tobby. Yo, por el contrario, lo miro y opino que darse cuenta cada tres segundos de que vive en una esfera cristalina de la que no tiene escapatoria como si fuera la primera vez, tiene que ser horrible. Porque Tobby es nada más y todo menos un pez. Y yo me muero de la pena.
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarpobre Tobby...
ResponderEliminarY que me dices del enjambre ¿?
ResponderEliminarEso si que es terrorifico, mirar a los ojos a un millon de termitas y darte cuenta que detras hay solo una mente. Es como el metro en hora punta o las discotecas...
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